Hoy en “Brunch”: un poco de amor francés

“Y con la francesa, ¿qué onda?”, me mensajea un amigo y yo, entregado al sacerdocio del sommelierismo, contesto al aire: hoy en Brunch (domingos de 11 a 13 por Metro 95.1), genealogía de la cafetera francesa. O Bodum, por su marca, ya convertida en genérica y, claro: gala. Es el artefacto gourmet con presencia en casi cualquier casa pero no por artesanal es menos profesional: de hecho, es la que se usa en las catas de cafés. Descripción científica: es un cilindro de cristal o porcelana, en cuyo interior hay un pistón compuesto por una placa perforada de metal. Se echa primero el café grueso y texturado (pedir en el despacho un grano molido a 2,5). Encima se vierte el agua sin hervir (a 80 grados). Se empuja el pistón hacia abajo y, con la presión, el café pasa hacia arriba a través de los agujeros. El erogador precoz deberá controlar la ansiedad: para una óptima infusión, habrá que esperar 4 minutos (¡medidos por cronómetro!) antes de bajar el émbolo y, después, será cuestión de mano: con un poco de crema, por algo se la habrá bautizado espresso unplugged.